Vida de Separadas, Segunda Parte

Lo que el resto de los mortales no sabe es que aparte de verse uno mejor, no siempre se siente tan bien. O sea, uno dice que sí, que está mejor que nunca, pero la verdad es que si bien es maravilloso no tener que compartir el control de la tv con nadie, tener la cama para una sola prendiendo y apagando el scaldosono cuando te dé la gana; poder quedarte hablando por teléfono el tiempo que quieras con la amiga, sin que te empiecen a hacer morisquetas porque ya tienes que servir la comida… y hasta puedes dejar la puerta abierta del baño y no corres riesgo de intoxicarte.

También aparecen las otras cosas que no son tan maravillosas, como que hay que pagar las cuentas y ya no tienes el aporte estatal o hay que llevar y traer a los niños del colegio y también llevarlos a los cumpleaños y a las fiestas y al doctor y a deporte y tampoco está el chofer de reemplazo.

Lo más complicado de eso es que aunque a una le interese que el susodicho siga participando en esas “cosillas”, porque mal que mal los niños los hicimos entre los dos, ya no se puede contar con él, las razones… para qué vamos a entrar en detalle, cada una sabe por qué, por algo nos separamos.

Bueno, aquí es donde nos sale nuestro lado oscuro y terminamos “conversando y negociando”, pero con un profesional de por medio, es decir el abogado…

Claro que no hay que desconocer que muchos hombres después de haberse separado se convierten en excelentes ex–maridos preocupándose más de una que cuando estaban casados, pero digamos que son los menos. La gran mayoría brilla por su ausencia y ante cualquier solicitud adicional a lo estipulado en el contrato post nupcial, la respuesta no se deja  esperar: ”Y por qué tanto???”, “No encontraste algo más barato…?”,  “Pero si yo deposité lo que me dijeron…”, “Cómo no te alcanza si en Enero y Febrero no pagas colegio!”.

Y estamos hablando del tratamiento de ortodoncia que necesita el niño, que ya los dientes le están apareciendo por la nariz o de la fiesta de graduación, que ahora cuesta casi lo mismo que un matrimonio y con todo lo que eso implica. Seguro pensarán que los niños tampoco comen, ni salen de vacaciones, ni se compran útiles ni libros en el verano y para qué hablar de las matrículas, eso es tema aparte…y así suma y sigue.

Como todo esto partió por el fashion emergency y la necesidad de ser vistas,  hay que decir que rápidamente nos damos cuenta que aunque tengamos  cuarentitantos o más, todavía seguimos siendo mujeres y si no éramos atractivas para el personaje que teníamos al lado, sí lo podemos ser para otros hombres y a pesar de que la cosa a veces se hace cuesta arriba con menos lucas, con los cabros chicos, con los adolescentes, con los más grandes, triplicando las horas de trabajo y tratando de multiplicar todo lo que uno tiene, también se hace muy entretenido volver a sentirse mujer…o adolescente de 16, pero con la experiencia de 40…GUAU VALE LA PENA!


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