Radiestesia, el don dormido

Existe una habilidad o más bien un don que se ha mantenido dormido durante mucho tiempo. Este don es la capacidad de tener la sensibilidad para percibir radiaciones invisibles, vibraciones, energía, sensaciones, pensamientos, etc., que son emitidas por toda cosa o ser vivo presente en nuestra realidad. Algunos lo han definido como un sexto sentido. Por lo general conocemos su aplicación en la búsqueda de objetos, agua, personas, campos electromagnéticos, etc., mediante el uso de sus dos más conocidos instrumentos: el péndulo y las varillas.
Se ha podido establecer su uso desde hace 3000 años AC en China, como así también en Egipto, en Grecia, en el Imperio Romano. Los druidas la utilizaban para detección de corrientes de aguas subterráneas, en el siglo XVIII la Universidad de Salzburgo lo utilizaba como instrumento de diagnostico medico, en la guerra de Vietnam se utilizaba para la detección de minas y tuneles, en Chile Ines de Suarez lo utilizaba para la búsqueda de agua, en Rusia es utilizado para la búsqueda de radiación en los alimentos, etc.
Hoy en día la radiestesia se ha integrado como un instrumento más a distintas disciplinas como: gemoterapia, cromoterapia, reiki, tarot, numerología, flores de Bach., y en algunas oportunidades utilizada como herramienta de consulta en la toma de decisiones.
La radiestesia, nos permite analizar nuestro campo energético, que contiene información que pueden afectar nuestro ánimo, influenciar nuestro bienestar emocional y físico, y pueden abatir nuestro sistema inmunológico, produciendo desequilibrios de biocomunicación celular a nivel energético, siendo este el origen de las enfermedades físicas, sicológicas y emocionales.
Al parecer muchos hombres se han visto en aprietos cuando sus parejas lo han utilizado sin saberlo. Aunque este don es más fuerte en los animales, también lo posee todo ser humano y puede ser desarrollado o aumentado mediante ejercicios de práctica. Para esto es necesario asistir a un curso o taller en donde un zahori o radiestesista les entregue el conocimiento básico necesario para comenzar, además de los lineamientos éticos y morales que son parte fundamental para una buena y segura práctica.
Cabe destacar que su práctica nos permite mejorar nuestra calidad de vida, mediante la conexión de las energías benéficas y a la detección de aquellas energías nocivas con las cuales nos vemos enfrentados consciente o inconscientemente en nuestro diario vivir.

David Araya
Radiestesia

 

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