El hombre casi perfecto

Aquí es donde el universo a veces se apiada o eso creía yo hasta hace poco y nos manda a este personaje, el hombre casi perfecto. El con quien nos podríamos quedar, si ya hemos superado al soñado -entre nos, ese nunca se supera, es la tensión constante-. Aquí ponemos a prueba nuestra madurez…

Este hombre casi perfecto es aquel que conocemos en la casa de alguien, en un cumpleaños, en una reunión de antiguos conocidos; es el primo o el hermano de un amig@ que no tenías idea que existía; no había aparecido en los encuentros de colegio, es decir, en el ambiente nuestro. Se tiene gente conocida en común, es normal, es un hombre responsable, comprometido, es buen papá, buen hijo y buen amigo. Tiene ganas de estar en una relación, de presentarte a todo el mundo que lo rodea, te lleva a su casa; te presenta a su familia, quiere conocer la tuya, se interesa por lo que te pasa, no es solo sexo la cosa, él quiere ser parte de tu vida, de tu cotidianidad, que le cuentes en qué trabajas… Hablan todos los días, le cuentas de la tía enferma, de los sobrinos complicados, de las cuñadas pesadas y así mismo te enteras de los rollos familiares de él; que su hermano está peleado con su cuñado, que su mamá no acepta a la polola de un nieto, etc., etc., etc. Y te das cuenta que todas las familias pasan por algo parecido a la tuya, pero que uno nunca cuenta, porque le da vergüenza, y piensas que eso no pasa en otras familias como la de uno.

El hombre que nos estabiliza

Este personaje es importante porque nos estabiliza. Nos da muchas veces lo que queremos. Es el hombre pausado, cauto, sincero, transparente; nos contiene cuando tiene que hacerlo, nos escucha. También nos entretiene, nos hace sentir acompañadas para todos los eventos que solíamos ir solas, nos lleva, nos trae, nos toma de la mano, nos abre la puerta del auto, nos manda flores y es el primer mensaje de saludo a las 00:01 del día de tu cumpleaños. Nos compra chocolates cuando vamos a ver una película, nos pregunta qué queremos hacer y dónde ir a comer; nos hace sentir que frente al mundo finalmente no estamos solas.

¿Estás Preparada?

Ojalá cuando llegue este hombre a nuestras vidas estemos preparadas, porque muchas veces seguimos en la búsqueda del príncipe azul oscuro o del lobo que nos coma y no vemos ni valoramos a este hombre… Y así como han sido con nosotras, ahora somos la que le rompe el corazón.

Pasa, tengo que decir que cuando hemos estado mucho tiempo solas nos acostumbramos, ya podemos vivir sin un hombre. Si necesitamos cambiar una llave del baño ya aprendimos a hacerlo o llamamos al gásfiter, si se echa a perder el auto en la mañana, tenemos Uber y si es mucha la necesidad, somos libres de acudir a Japy Jane. Entonces a veces este tipo de hombre llega tarde a nuestra vida y nos aburrimos un poco, o llega adelantado, porque aún estamos viviendo en la inmadurez de la adolescencia no vivida, porque nos casamos muy chicas.

Tengo que decir que es un personaje escaso. Si la vida te lo pone por delante, date el tiempo de conocerlo y juégatela, porque tal vez no haya una segunda oportunidad igual. En mi caso lo dejé ir, pero por ninguna de las anteriores, simplemente no me enamoré. No porque siga buscando el príncipe de Disney, sino porque todavía espero encontrar un hombre que cada día que me despierte, lo pueda mirar y sentir una profunda admiración por él, que mueva cada partícula de mi cuerpo y que cada vez que me mire me siga poniendo tan nerviosa como el primer día. Quiero encontrar ese hombre para que me acompañe hasta el último día de mi vida.

 

 


La Columna vertebral de Maia

Maia tiene 4 hijos, escribe desde que tiene uso de razón, cree en Dios, en la Virgen, en los ángeles y en el Karma.
Estudió Ingeniería Comercial sin ser nunca su vocación, pero fue la base de sus emprendimientos. El año 2000 su empresa quiebra y debe reinventarse junto a su familia cambiando radicalmente su estilo de vida.
El 2005 se le detecta una endometriosis severa junto a un carcinoma in situ que la hace cuestionarse y ver la vida de una manera distinta. Toma decisiones, vuelve a la universidad a los 40 años, se replantea su matrimonio, su vocación, su postura como mujer y madre… Se redescubre e inicia un nuevo camino.
Se diploma en Orientación y Mediación Familiar, especializándose en Mediación Educativa. Se separa después de 23 años de matrimonio, retoma la escritura para transmitir su experiencia y la de las muchas mujeres que va conociendo en este nuevo camino, quiere dejar los miedos atrás, soltar las amarras y generar cambios.
Hoy es una apasionada de la Numerología, el Eneagrama y el Tarot como herramientas de ayuda. También una seguidora de la astrología y de cómo la energía de los planetas influye en nuestra vida.