Conexión entre Felicidad y Placer + 2 Ejercicios de Mindfulness

Todos queremos sentirnos bien y pasamos gran parte de nuestra vida persiguiendo la felicidad. Buscamos una pareja que nos ame, una familia que nos apoye, un trabajo que nos llene y amigos con quienes podamos reír. Sin embargo, cuando observamos nuestro estilo de vida y nuestras acciones cotidianas, podemos percibir que la felicidad queda relegada bajo una lista de objetivos por los cuales nos sacrificamos. Como ganar dinero, conservar un trabajo, tener estatus social, agradar para complacer y evitar lo negativo que conlleva: enfrentar conflictos, el aburrimiento o la incertidumbre. No somos tan felices como podríamos ser, ni en nuestra vida cotidiana ni en nuestra vida amorosa. Pero eso no se debe a que haya una gran carencia de felicidad en la vida ni en el amor, sino más bien a que LA MAYORÍA HEMOS PERDIDO LA CAPACIDAD DE SENTIR PLACER CON LO QUE TENEMOS. Cuando escucho hablar a mis pacientes acerca de las relaciones que mantienen, me doy cuenta de la resistencia que oponen al placer. Aunque existen innumerables pruebas que demuestran que sentirnos a gusto nos hace bien, la mayoría de las personas (en diversos grados) se resisten a sentirse todo lo bien que podrían. Y esto lo hacen de muchas formas, por ejemplo:

  • Una mujer que asiste a la consulta, obtiene la mayor parte del placer en su vida asistiendo al teatro y participando de todas las actividades y reuniones para hablar de las obras que ha visto. Sin embargo, se lamenta de tener muy poca intimidad en su vida porque tiene muchos conocidos y ningún amigo de verdad.
  • Un hombre que trabaja muchísimas horas en su oficina encuentra su principal placer en la relación sexual, pero si no tiene relaciones sexuales todas las noches, se autocompadece.

Por desgracia, la mayoría tenemos mucha más práctica en ser más negativos que positivos, tanto así que podemos pasar una buena parte del día quejándonos, lamentándonos, preocupándonos, discutiendo y diciendo no. Cuando estamos enfrascados en este modo de funcionar en el mundo, nos encontramos “dominados” por la filosofía del anti-placer. Existe un enfoque la Psicología que incluye la conciencia del cuerpo y que se centra, sobre todo en aprender habilidades positivas para vivir una vida sana y gratificante. Se basa en un MODELO DE BIENESTAR, que plantea que la salud física y el bienestar mental y emocional están claramente conectados. Este concepto de salud integral ha motivado a las personas a pensar de un modo más positivo, a valorar, disfrutar, aceptar las situaciones que viven y a decir sí de manera más seguida. También ha contribuido a que muchos practiquen deporte, hagan pausas diarias, contar a otros sus sueños e incluso mediten. Esta perspectiva nos ayuda a funcionar desde la filosofía del placer y la felicidad. Diversos estudios han demostrado que la felicidad, no depende del nivel de ingresos, tampoco depende del estatus social, de ser empleado de oficina o empresario, ni siquiera del nivel educacional. La felicidad no depende de la edad, de ser mujer u hombre, ni tampoco de si se ha ganado la lotería o se ha tenido un accidente que le ha cambiado a uno la vida. De hecho, a los 6 meses de haber tenido un inmenso éxito o una dificultad muy importante, la mayoría de las personas vuelven a sentirse tal como se sentían justo antes que se produjera dicho acontecimiento. Lo que sí parece tener importancia, en la percepción de felicidad, es el GRADO DE ENTUSIASMO Y ENERGÍA DE LA PERSONA Y SU DISPOSICIÓN A OBTENER PLACER  DE SU VIDA. Las personas que dicen que son felices tienden a sentirse a gusto consigo mismos, son optimistas, aseguran estar al mando de su vida, disfrutan de la compañía de otras personas, han aprendido a relajarse y a callar su mente, saben apartar sus pensamientos y emociones negativas, y más que concentrarse en lo que les falta en la vida tienden a complacerse con lo que tienen. Durante muchos años, los psicólogos creíamos que el camino hacia la felicidad era comprender y liberar el dolor o hacernos buenos para enfrentar los problemas. Sin embargo, hoy sabemos que para disfrutar más de la vida, y sobre todo para tener más amor, LO MEJOR ES HACERSE EXPERTO EN LO QUE ESTIMULA EL ENTUASIASMO, PROVOCA SENSACIONES AGRADABLES Y GENERA VITALIDAD, es  decir, aquella energía que surge al “sentirnos a gusto”. Si quieres sentir plenitud sexual primero necesitas hacerte experta en encontrar el placer en lo cotidiano, de lo contrario, te perderás de todas las sensaciones que tu cuerpo te entregue en el momento en el que compartas una experiencia sexual contigo misma o en compañía. Por eso hoy te quiero compartir 2 Ejercicios de Mindfulness para que empieces a entrenar a tu cerebro y le ayudes a reconectarse con las cosas positivas de la vida.  

  • Deja de hacer lo que estás haciendo a intervalos regulares. Piensa en algo bueno que ha sucedido la hora anterior. Puede ser algo insignificante, como una taza de té que has disfrutado, o algo mayor, como un sentimiento de claridad y propósito que estés sintiendo. Si no se te ocurre nada, levántate, estira tu cuerpo, inspira hondo y expira lentamente. Disfruta del momento de reposo y vívelo como algo que te hace sentir bien.
  • Cuando entres en una habitación, busca 3 cosas que te gusten: un cuadro bonito, la madera natural de la mesa o una guirnalda de luces de colores. Es un buen ejercicio para hacer cuando vuelvas a casa después del trabajo.
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